Resumen
La lesión renal aguda (LRA o AKI, por sus siglas en ingés) es una complicación común entre los pacientes con enfermedades graves en la unidad de cuidados intensivos (UCI). Se cree ahora que la incidencia de LRA es significativamente más alta de lo que se creía anteriormente, con más del 50% de los pacientes en UCI desarrollando LRA en algún momento durante el curso de su enfermedad.
Se ha declarado que la mortalidad entre pacientes con LRA y fallo multiorgánico en UCI es superior al 50%, mientras que aquellos que requieren una terapia de reemplazo renal (TRR) la mortalidad puede llegar al 80%. La detección temprana y la intervención oportuna mediante un enfoque protocolizado que incluya evitar el déficit de volumen de líquidos, agentes nefrotóxicos y el soporte de la presión arterial pueden reducir la incidencia de LRA en pacientes críticos y mejorar los resultados.
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